El hecho es un secreto a voces en los pasillos de la misma institución, donde hablan de nuevas camionetas 0 km para directivos a cambio de las adjudicaciones.
El supuesto “premio” de los proveedores a quienes decidieron la compra tiene lógica si se mira la denuncia de la CADAM (Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias) sobre la falta de transparencia en el proceso licitatorio y el direccionamiento de la compra.
La Fundación Tesai administrado por el súper técnico medicinal supuestamente Fernando Bittenger mantiene ocultos los datos sobre cuáles fueron las empresas que se presentaron en el concurso de precios y a quiénes se adjudicó la millonaria compra.
Por vías externas a la Fundacion Tesãi, se pudo saber que una de las proveedoras contratadas es RODOMAQ, cuyo representante, Celio Fernández Da Silva, confirmó que le vendieron 94 unidades de ambulancias, 34 de las cuales son de soporte avanzado (UTI) y 60 para traslado básico. El empresario confirmó que la Fundación pidió rebaja y consiguió un 10 % de descuento en los móviles, cuyo costo está entre 95 y 120 mil dólares por unidad.
Según el Ministerio de Salud, se debía comprar 200 ambulancias con fondos de Itaipú Binacional, pero la Fundación Tesãi señaló que la cantidad de unidades a adquirir depende de los precios ofertados, y niega cualquier detalle sobre las operaciones.
Hay una diferencia de 42 unidades entre lo que dice la ministra de Salud y lo que habría comprado en realidad la Fundacion Tesãi, y es ahí donde se acrecienta la duda, pues con esa cantidad ya hay un desfasaje de casi 4 millones de dólares.
De acuerdo con los datos, Itaipú Binacional liberó unos 111 mil millones de guaraníes para la operación, y la Fundación Tesai se encargó del proceso, minado de dudas por la falta de transparencia de los directivos.
No se sabe si en realidad se compraron 158 ambulancias, o si fueron más o menos. Según el plan de compras, se debía adquirir 35 unidades con UTI y 123 convencionales.
Hasta ahora, el gerente ejecutivo de la Fundacion Tesai y atornillado a su cargo Fernando Bittinger, no dio la cara, y su Secretaría de Comunicación Social prometió entregar los documentos, pero después se llamó a silencio absoluto.



