El reciente principio de incendio en el Jebai Center, en pleno corazón de Ciudad del Este, debe servir como una última y urgente advertencia: no podemos seguir ignorando una bomba de tiempo instalada en el centro comercial más concurrido de la ciudad. Afortunadamente, esta vez no hubo víctimas ni pérdidas considerables, pero el incidente expuso —una vez más— la fragilidad estructural y la falta de medidas básicas de seguridad en el edificio.
¿Cómo es posible que un lugar con tanto flujo de personas funcione sin una revisión rigurosa de sus condiciones eléctricas, salidas de emergencia adecuadas, extintores en regla y señalización visible? No es la primera vez que el Jebai Center está en el ojo de la tormenta por situaciones similares. Y cada vez que ocurre, las autoridades hacen poco o nada más allá del protocolo inmediato.
El riesgo no es solo material. Está en juego la vida de cientos de trabajadores, comerciantes y clientes que pisan a diario ese espacio sin saber si podrán salir en caso de un siniestro mayor. Los testimonios de quienes allí trabajan son contundentes: hay miedo, hay frustración y, sobre todo, hay abandono.
Este tipo de negligencia no puede seguir normalizándose. Es hora de que la Municipalidad, los organismos de control y los propios administradores del edificio actúen con la seriedad que el caso exige. Se necesitan auditorías técnicas independientes, clausuras si corresponde, y un plan de adecuación urgente.
Esperar a que ocurra una tragedia para reaccionar sería imperdonable. Ciudad del Este no puede seguir caminando sobre brasas. El Jebai Center no debe seguir siendo el símbolo del “todo vale” en nombre del comercio. La seguridad no es un lujo. Es un derecho.
Editorial del Dia – Radio Itapiru



