Durante la LXVIII Cumbre del Mercosur, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, dirigió fuertes cuestionamientos a su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, al referirse a las dificultades para la plena operatividad del Puente de la Integración.
Peña afirmó que la apertura y funcionamiento del paso fronterizo “fue más difícil que abrir el estrecho de Ormuz”, en alusión a las trabas administrativas y logísticas que, según señaló, aún persisten en la relación bilateral.
Ante Lula, el mandatario paraguayo insistió en que la verdadera integración regional debe medirse en la mejora concreta de la vida de los ciudadanos, especialmente en la agilización del tránsito fronterizo y el comercio entre ambos países, evitando largas esperas y burocracia en los cruces.



