El obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela, dijo en su homilía que la familia paraguaya está siendo atacada «con el poder político y financiero y las ideologías» y advirtió que no podrán destruirla. También sostuvo que es necesario reflexionar qué es una familia.

La misa central realizada por la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María y la festividad de la Virgen de Caacupé este jueves centró el mensaje de su homilía en torno a la familia.

El obispo Ricardo Valenzuela ofició la ceremonia litúrgica y desarrolló esta jornada el tema «La Virgen María Convoca a los laicos para encarnar la Palabra», cuestionando en este sentido las amenazas de sectores de poder a la base principal de la sociedad.

«Es cierto que desde fuera están atacando a la familia como institución básica con el poder político, con el poder financiero, con las ideologías», señaló en su predicación el monseñor.

«Pero, de esa chispa comienza el fuego con las hojas secas que les dejamos en el camino a los que amenazan nuestra cultura, nuestra identidad. Si nosotros fortalecemos a diario nuestro hogar y le pedimos a Dios que sane nuestra heridas como familia y buscamos la reconciliación, volveremos a fortalecernos como paraguayos y no podrán con nuestra Nación, no podrán destruir la obra de Dios en nuestra familia», continuó.

El líder religioso sostuvo que la familia paraguaya «necesita valores» y mientras no entienda «qué somos» no se puede volcar en la moral. Sino, que tiene que autoexaminar su realidad, sus valores y sus límites.

Agregó que la corrupción imperante, la dinámica de la droga y su tráfico, las situaciones de extrema necesidad de los campesinos y obreros, los atentados contra la vida de tantas personas inocentes e indefensas también destruyen la convivencia ciudadana.

«Redoblamos nuestro llamado a asumir posturas que ayuden a erradicar dichos males que hieren a la familia. Pero ese ‘hacer el bien’ que en el fondo todos deseamos en el corazón no se puede convertir en realidad si no redescubrimos nuestra dignidad de personas», señaló Valenzuela.

Habló de ser valientes para asumir la parte de responsabilidad «en los males que hieren» a las familias del país.

El novenario de Caacupé giró, mayormente, en torno a críticas a la corrupción, las divisiones, injusticias, violencia, narcotráfico y muchas otras situaciones que afectan al país.

Los obispos y sacerdotes tampoco se olvidaron en sus mensajes de los campesinos e indígenas, que son objeto frecuente de violentos desalojos.

Entre la víspera y la madrugada de este jueves, después de dos años de cargados de restricciones por el Covid-19, la Virgen de los Milagros fue saludada por miles de promeseros, que coparon las calles en la Villa Serrana.

Fuente: UH