El chapuzón, ¿representa un riesgo frente al COVID-19?

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los lugares que se visitan para nadar, jugar y relajarse, no presentan evidencia de que el virus pueda propagarse entre las personas a través del agua. 

“No existe evidencia de que por el agua se contagie, lo que contagia son las aglomeraciones”, sostuvo la Dra. Adriana Amarilla, directora general de Promoción de la Salud del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social. 

Acudir a lugares de recreación acuática, se vuelve un riesgo por el posible contacto a una distancia menor de 2 metros y por tiempo prolongado con personas que no sean del mismo núcleo. El problema en sí, no es el agua, sino la gente que junta a su alrededor o mismo, dentro de ella, sin respetar el distanciamiento físico y otras medidas de prevención y protección del virus.

Cabe mencionar que, en las piscinas hay espacios de uso común y superficies que entran en contacto con las manos, por lo que se debe establecer un especial cuidado en estas áreas.  

Es fundamental evitar la exposición prolongada entre personas que no sean de su núcleo, mantenga dos metros de distancia dentro o fuera del agua.

Antes de salir, si presenta síntomas del virus, ha sido diagnosticado con COVID-19, estuvo expuesto a una persona con COVID-19 positivo o está esperando los resultados de su muestra, quédese en su domicilio. 

Use su mascarilla y porte uno de repuesto por si se moje, lleve alcohol en gel y toallas de papel. Utilice la mascarilla fuera del agua. 

Mantenga dos metros de distancia dentro y fuera del agua. Evite lugares donde no pueda mantener la distancia física.  

Lávese las manos con frecuencia especialmente al llegar y salir del lugar para nadar y no comparta objetos o utensilios de uso personal, incluye guampa y bombilla del tereré.