La actividad física proporciona numerosos beneficios a la salud.

 

 

La práctica regular de ejercicios o deportes ayuda a reducir la aparición de factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas, como la diabetes, las afecciones cardiovasculares, algunos cánceres, osteoporosis, hipertensión arterial, entre otras patologías.

A su vez, ayuda a colaborar con el mantenimiento de un peso adecuado y aumentar así la calidad de vida de las personas.

Opciones para fomentar actividades físicas en la vida cotidiana:
1.  Aprovechar todas las ocasiones que se presenten para caminar y/o realizar actividades físicas diariamente y no postergar la actividad física con la excusa de encontrar un momento oportuno para ello.
2.  Acudir al lugar de trabajo de una manera activa, ya sea caminando o en bicicleta. Si esto no es posible y se utiliza el transporte público para ir al trabajo, sería conveniente bajarse unas cuadras antes para realizar caminata.
3.  Aprovechar todas las oportunidades posibles para subir escaleras y evitar la utilización de ascensores y escaleras mecánicas.
4.  Incrementar la duración de los desplazamientos por semana y si es posible también la intensidad.
5.  Utilizar alguna aplicación de pasó metros en el celular y ponerse una meta por día: por ejemplo, 10.000 pasos desde que te levantás en la mañana hasta acostarte.
6.  Limitar el tiempo frente a pantallas (computadoras, celulares, televisión, videojuegos).
7.  Buscar amigos aliados para realizar sesiones de ejercicios y/o deportes.
8.  Incorporar ejercicios de fuerza, equilibrio y flexibilidad, aproximadamente 2 o 3 veces a la semana a tus sesiones.
9.  Realizar sesiones de movimiento en el lugar de trabajo, la casa, el estudio (las infaltables pausas activas) por lo menos cada 3 horas, para contrarrestar el sedentarismo.

Para disfrutar de todos los beneficios que otorga la actividad física regular, es recomendable:
1.  Realizar el chequeo médico anual. Esto permitirá evaluar las condiciones físicas de cada persona y recomendar los ejercicios que colaboren a mejorar tu salud y evitar que se produzcan lesiones deportivas.
2.  La hidratación es sumamente importante. Se debe beber abundante agua antes de comenzar a ejercitar para iniciar la hidratación, durante la actividad y al finalizar la misma, para reponer el líquido perdido. No se debe esperar a tener sed para tomar líquido, ya que es el primer síntoma de la deshidratación.
3.  Vestir ropa cómoda, preferentemente de algodón y de colores claros. Evitar las ropas oscuras y abrigadas, y cuidar las partes expuestas del cuerpo con protector solar, en lo posible; proteger la cabeza con un gorro durante el día.
4.  Usar calzados cómodos. Es importante que sea uno que proteja la estructura ósea y articular, que reduzca el impacto. Elegir zapatillas deportivas con buena amortiguación. Se recomienda superficies blandas, como tierra o pasto, para caminar o correr por mucho tiempo.
5.  Evitar horas pico. Elegir horarios en los que las temperaturas son un poco más bajas; si se va a entrenar al aire libre, no exponerse al sol entre las 10:00 y las 17:00. Aprovechar las primeras horas de la mañana y el atardecer.
6.  Mantener una alimentación variada, balanceada y equilibrada. Incluir frutas frescas de estación, verduras, cereales, lácteos, huevos y legumbres. Luego de comer, se sugiere esperar más de una hora antes de comenzar a realizar una actividad física.
7.  Actividad física diaria. La Organización Mundial de la Salud señala que el tiempo de actividad física según edad es de 60 minutos, como mínimo, por día, para niños de 5 a 17 años, y 150 minutos semanales para adultos, de 18 a 65 años.
8.  Calentamiento previo antes de iniciar la actividad física. Con ejercicios cortos, sin impacto y de preparación para el movimiento y ejercicios de estiramiento al finalizar, para relajar el cuerpo y evitar lesiones posteriores.
9.  Comenzar con ejercicios leves y simples. Y, de forma progresiva, ir aumentando la intensidad y las cargas, según la condición física y el grado de tolerancia al esfuerzo de cada persona, especialmente, las que no están acostumbradas a una rutina regular de entrenamiento. 
10.  Contar con asesoramiento de un profesional de actividad física. Esto, para aumentar la intensidad y las cargas del entrenamiento regular y, de esta manera, lograr las metas y los objetivos propuestos.