Cerca de 50 jefes de Estado y de Gobierno participan desde este jueves en una reunión internacional en Belém, Brasil, con el objetivo de reafirmar el compromiso global frente al cambio climático, en un contexto de tensiones políticas y deudas pendientes en la aplicación del histórico Acuerdo de París.
El encuentro, que se extenderá hasta el viernes, se realiza en la antesala de la COP30, la cumbre anual de la ONU sobre el clima, y busca establecer una hoja de ruta para acelerar la reducción de emisiones y fortalecer la financiación de proyectos verdes en países en desarrollo.
Entre los asistentes destacan el primer ministro británico Keir Starmer y el presidente francés Emmanuel Macron, quienes coincidieron en la necesidad de “transformar los compromisos en acciones concretas”. Por su parte, potencias como China e India enviaron delegaciones de menor rango, representadas por ministros y viceministros de clima.
La gran ausente es Estados Unidos, que decidió no participar en el encuentro. El presidente Donald Trump volvió a generar controversia al calificar la ciencia climática como “una estafa”, lo que refleja la creciente distancia de Washington respecto a la agenda ambiental internacional.
La elección de Belém como sede también generó polémicas. La ciudad amazónica, de 1,4 millones de habitantes, enfrenta limitaciones en infraestructura y servicios, con la mitad de su población viviendo en barrios populares. Los altos precios hoteleros, la demora en obras de ampliación y la saturación del transporte local complicaron la llegada de las delegaciones oficiales y de representantes de organizaciones no gubernamentales.
Pese a las dificultades logísticas y políticas, la cumbre busca enviar un mensaje de unidad y urgencia frente a la crisis climática. “El planeta no puede esperar más promesas incumplidas”, advirtió un delegado latinoamericano al abrir la jornada.
El desafío, sin embargo, sigue siendo el mismo que hace una década: cumplir con lo pactado en París y traducir los discursos en acciones sostenibles antes de que los daños ambientales sean irreversibles.
Fuente:ADN



