El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, principal figura de la oposición, dieron inicio este domingo a la campaña para las elecciones presidenciales de octubre. Ambos eligieron sus históricos bastiones políticos para arrancar los 45 días de carrera electoral, situando la lucha contra el crimen organizado en el centro de sus discursos.
Lula inauguró su campaña en el Estadio Municipal Primero de Mayo en São Bernardo do Campo, lugar donde consolidó su liderazgo sindical. Durante su intervención, prometió combatir los feminicidios, mantener los programas sociales y golpear las estructuras financieras de las principales bandas criminales del país.
Por su parte, Flávio Bolsonaro convocó a sus seguidores en la playa de Copacabana, Río de Janeiro. Con un discurso de confrontación hacia el actual gobierno, el candidato del Partido Liberal propuso endurecer las penas contra la delincuencia, reducir la mayoría de edad penal a los 16 años y calificar a las bandas narcotraficantes como organizaciones terroristas.
Según las últimas encuestas de la firma Quaest, la contienda proyecta un escenario sumamente ajustado para una eventual segunda vuelta, situando a Lula con el 43 % de las intenciones de voto frente al 40 % de Bolsonaro.



