La ciudad brasileña de Foz de Yguazú se prepara para dar un salto tecnológico en la lucha contra el dengue, el zika y el chikungunya. A partir de 2026, implementará un sistema de monitoreo inteligente basado en inteligencia artificial (IA) capaz de detectar el zumbido del mosquito Aedes aegypti, identificar su presencia y determinar incluso si ya ha picado a una persona.
La iniciativa, bautizada como “Desarrollo de Tecnología para el Monitoreo del Aedes aegypti utilizando Inteligencia Artificial”, es fruto de más de una década de investigación liderada por la Universidad Estatal del Oeste de Paraná (Unioeste) en alianza con la Municipalidad de Foz. La propuesta busca transformar la ciudad en un laboratorio urbano de vigilancia sanitaria, donde la tecnología sustituya el sistema tradicional de trampas físicas y notificaciones clínicas.
“Con esta información podemos anticipar acciones de control y evitar el aumento de casos”, explicó el profesor André Gustavo Maletzke, coordinador del proyecto e investigador de Unioeste especializado en inteligencia artificial aplicada a la salud pública.
EL SECRETO ESTÁ EN EL ZUMBIDO
El sistema se basa en sensores ópticos combinados con algoritmos de IA que reconocen el sonido característico del vuelo del mosquito. Cada especie tiene su propio timbre, y el del Aedes aegypti actúa como una firma acústica.
Cuando el dispositivo detecta el zumbido, envía los datos en tiempo real a una central donde los técnicos analizan la información y trazan mapas de riesgo. Estos mapas permitirán identificar horarios de mayor actividad, zonas críticas y patrones de propagación, lo que posibilitará una respuesta sanitaria más rápida y efectiva.
Con esta precisión, Foz podrá pasar de un combate reactivo a uno predictivo, anticipando los brotes y reduciendo el impacto de los arbovirus en la región.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su bajo costo. Según los investigadores, el modelo más sencillo cuesta unos 100 reales (G. 132.000), mientras que el más avanzado llega a 1.000 reales (G. 1.320.000), lo que representa hasta diez veces menos que las tecnologías similares disponibles en el mercado internacional.
Fuente:ADN



